El Valor de la Coherencia: El Honoris Causa a una Trayectoria Excepcional

May 19, 2026 | Artículos

Ayer viví, junto a tanta otra gente, la experiencia maravillosa de haber asistido a la ceremonia solemne por la entrega del doctorado Honoris causa en educación, por parte de la Universidad Monteavila, a nuestra querida y admirada Christine. Ese fue para mí un momento profundamente conmovedor, yo sabía a profundidad el verdadero significado de ese momento, de ese acto, de esos aplausos. 

 El Valor de la Coherencia

La UMA hizo un acto de justicia. Es que con solamente ver el video que, sobre todo lo que ha hecho y hace Christine con su proyecto, con su propósito de vida, se entiende que ese reconocimiento era justo y necesario.

“Sigan nuestras redes allí publicaremos ese maravilloso video.”

La UMA reconoció la transcendencia del trabajo que Christine ha liderado.

La educación en valores y la formación del carácter a alumnos escolarizados, a través del programa AaQ, un instrumento que tiene la probada capacidad de mejorar a las sociedades, y eso, no es poca cosa.

Los valores compartidos por las sociedades son la principal razón de porque funcionamos. Yo quiero pensar que, si funcionamos, y cuando vemos cosas que atentan con ese funcionamiento son definitiva me porque allí hubo falta de valores.

Pensar en valores implica profundizar en al menos dos dimensiones. Una de ellas es sin dudas la dimensión moral, la otra es la visión práctica, concreta, y es que los valores funcionan como el “pegamento” que sostiene y hace posible la vida colectiva. Los valores están implícitos en una especie de contrato tácito que, en el plano social, funcionan como un marco compartido que facilita la convivencia: ayudan a distinguir lo aceptable de lo perjudicial y a establecer expectativas comunes. El aporte de los valores a las sociedades favorece la convivencia y reducen los conflictos. Fortalecen la confianza entendiendo que la honestidad y la responsabilidad permiten relaciones estables. Sostienen la justicia y las normas. Impulsan la solidaridad y el sentido de comunidad y sin dudas, contribuyen al desarrollo humano.

Todos, estoy seguro, no importando quienes somos de dónde venimos, que tenemos de que raza o religión somos, estamos de acuerdo con lo dicho.

La genialidad de Christine fue haberle dado visibilidad, forma y estructura a lo que todos daban por sentado. “Si, los valores son fundamentales para el buen desenvolvimiento de las sociedades” pero ella fue más allá y con una visión clara, lideró, rodeándose de los expertos indicados, la concepción, el desarrollo y después de divulgación de un programa de educación escolar que tiene la capacidad de tocar con amor la mente y los corazones de los escolares para hacerles aprehender, es decir, hacer suya, la vida en valores invitándolos a ser personas virtuosas que formen sociedades sanas, maravillosos.

El reconocimiento que ayer le otorgara la UMA, lo digo de nuevo, fue un acto de justicia. Es el reconocimiento a la lealtad de una visión, de la valentía de emprender un camino incierto, largo que se vislumbraba desde el inicio como complejo, es la capacidad de reunirse de los talentos indicados para liderarlos y en conjunto producir una obra excepcional, que es AaQ.

Además, es el reconocimiento a la tenacidad, a la constancia, a la determinación y ante todo a la consistencia de quien guiada por inspiraciones divinas no desmayó en lo que convirtió en el propósito principal de su vida.

Hoy celebramos a Christine de Vollmer y todos quienes convencidos apoyamos esta extraordinaria gesta aplaudimos llenos de orgullo y de satisfacción este reconocimiento en el cual todos nos sentimos también aplaudidos.

Por José Antonio Perrella