Logrando lo mejor de Venezuela

Sep 26, 2024 | Artículos

Por Christine de Vollmer.

¡Un concepto importante y de justicia, este de ‘enderezar las cargas’! 

Al contemplar la condición de nuestro mundo y de nuestro país, definitivamente es el concepto acertado.  Las desbordantes riquezas y las vergonzosas penurias que se contrastan por doquier en nuestro país llaman a un buen análisis de las cargas y de las mejores formas de enderezarlas.

Al analizar la condición del mundo, ninguno duda de que entre las riquezas de un país la más importante sea su gente. La famosa frase de John F. Kennedy, “El recurso más valioso del mundo son los niños, y son su mejor esperanza para el futuro” es el mayor legado de ese talentoso líder.  

Sin embargo, ese recurso, como los demás, puede ser ignorado, degradado, menospreciado, malbaratado o desechado. Tan es así que ha surgido en el discurso económico el término Capital Humano para cuantificar el elemento positivo de esa parte de la población de cualquier país que es la honesta, trabajadora y productora.

El propósito de este ensayo es presentar una visión pragmática de los problemas socio-culturales que atrasan a un gran número de nuestros habitantes, con gran injusticia social, y una proposición práctica y ya probada de poner a todos nuestros niños y adolescentes por igual en el camino del éxito y del bienestar.

Como llegamos a nuestra situación actual

Para entender mejor los problemas del mundo actual debemos recordarnos que el Siglo XX consistió de 100 años de sacudidas continuas: 2 Guerras Mundiales, la gran quiebra financiera mundial de los años ‘30, el Holocausto, la gran revolución cultural de los años ’60, los genocidios de Pol Pot y Ruanda, y cerrando con cambios tecnológicos inimaginables hace poco.

Agregado a estos efectos mundiales, en Venezuela en particular podemos atribuir muchos de los descalabros sociales al rápido urbanismo que ha sufrido el país en los últimos 50 años. La forma rápida, desordenada y sin planificación de la migración a las ciudades, indudablemente sacudió las bases de la estructura familiar venezolana.  Una población joven, desarraigada e inestable, produjo una generación de hijos carentes de la estabilidad que había vivido sus antepasados rurales.

La televisión, con su violencia, erotismo, sexo complicado y desencarnado, y su constante incitación al consumismo desenfrenado, resultó ser el “educador” principal de esa generación.

Los problemas a vencer

En los 30 años que tenemos en PROVIVE trabajando con nuestras realidades sociales, los problemas de promiscuidad sexual, niños abandonados, pobreza, hacinamiento y creciente violencia, hemos podido ver claramente que el problema de base es la falta de saber vivir los valores que llevan al éxito y la felicidad, valores que en el último análisis toda persona quisiera encarnar. 

Todos los estudios serios sobre la violencia, la delincuencia, y el crimen indican que la raíz del problema está en la desintegración de la familia que lleva a la falta de la figura paterna y la resultante pobreza, agravada por una frecuente falta de educación en valores.  En varones el resultado es a menudo la deserción escolar y la formación de bandas criminales.  En las niñas las cifras indican que el resultado de la falta de figura paterna es el inicio temprano a la actividad sexual con sus embarazos muy precoces y vulnerables.

Sabemos bien la sumatoria de estos cuadros: la pobreza, el desorden, el hacinamiento y la pérdida de la dignidad y de la integridad humana.

Este cuadro es dramático, doloroso y peligroso, aunque constatamos al mismo tiempo que ciertamente es minoritario. La inmensa mayoría de los venezolanos manejan las dificultades sociales y económicas con una valentía y tesón que nos deben causar gran admiración.

Sin embargo, los que tenemos más años tenemos que reconocer que el problema crece sin pausa. Ya las estadísticas nos indican que más de la mitad de la población vive en condiciones muy lejos del ideal de una clase media, y que los índices de violencia crecen a una rata alarmante.

Humanizar nuestra cultura

Admirable también es la enorme cantidad de personas especializadas en diferentes ramas y facetas del desarrollo social que están dedicadas a buscar soluciones a los problemas grandes de nuestras ciudades.  Estos especialistas traen a la mesa las técnicas más nuevas para asegurar que las ciudades del futuro sean centros de industria, vivienda, educación y esparcimiento en equilibrio con la naturaleza y el medio ambiente del planeta.

El trabajo que hacen y la rica inventiva que estos contribuyen, como sus semejantes en otras partes del mundo, en materia de trabajo social y de una nueva técnica de edificios ‘inteligentes’, de reciclaje, de aprovechamiento de los desechos de las ciudades y de conservación, son realmente impresionantes y prometen que la sociedad humana tenga toda la posibilidad de ir mejorando el mundo a la vez que saca provecho de la misma naturaleza. 

Indudablemente todos los esfuerzos ambientales son de gran importancia, como también sería desarrollar un sistema de vialidad que alivie la frustración y el tiempo perdido de cientos de miles de personas todos los días. También es menester remediar el problema de vivienda y de servicios en tantos barrios donde las condiciones de vida no son dignas de sus habitantes.

Para que no sean en vano nuestros esfuerzos

Pero todos estos esfuerzos estarían en vano si nuestra población no viviera en armonía y en paz.  La creciente situación de violencia y de inseguridad no es compatible con un país que quiere y tiene los recursos para desarrollarse.  Sociólogos y antropólogos reconocen que los problemas de la delincuencia y el crimen aparecen entre generaciones cada vez más jóvenes.

Sin detallar las causas y las estadísticas de este fenómeno, basta resumir que crece una población joven sin padres, sin ley, y sin otra formación más que la televisión violenta y erótica que aúpa un materialismo deshumanizado.

Muchos de los niñitos lindos que podemos ver jugando en las periferias de las ciudades, lamentablemente en vuelta de 10 años llegarán a ser delincuentes sin futuro y terminarán en la morgue, víctimas de la violencia que ha sido el único camino que han visto, dejando hijos huérfanos que continuarán con el círculo vicioso de la delincuencia.

Este cuadro demasiado conocido ahora abarca un número pavoroso de la juventud venezolana, con las cárceles desbordándose, y con muchos más criminales libres en las calles reclutando a otros que ni conocen ni ambicionan otra cosa.

La solución no es más cárceles.  La solución es dar otra formación y otras ambiciones a los niños y adolescentes que todavía no han escogido la vía equivocada.

Desde la perspectiva estrictamente social y pragmática, tenemos que darnos cuenta de que si no trabajamos lo que se ha llamado la ecología humana, o ecología social, no lograremos sino sueños frustrados. 

Lo que se quiere decir con esto es algo muy sencillo: si nuestras poblaciones jóvenes no aprenden a respetarse, respetar a los demás y respetar las leyes, nunca tendremos esas ciudades ecológicamente equilibradas y vivibles que soñamos.  Porque es con personas humanas que a la final estamos tratando.  Su formación desde pequeño determinará la vida de nuestras ciudades del futuro. No serán los edificios ‘inteligentes’ que fijarán su manera de tratarse.

Yendo al centro del problema, vemos que todos sentimos que nuestra cultura como país está en peligro y que si así sigue, el futuro es muy incierto.  Entonces: ¿Cómo revertir esta tendencia hacia la desintegración social de nuestro país?  ¿Cuál es la médula del problema? No son nuestros gobernantes. Estos son producto del problema, no son la causa.

Para el éxito

Siendo los problemas sociales que nos azotan parecidos a los que sufren muchos países, últimamente el éxito y la felicidad en la vida han sido sujeto de mucho estudio y estadísticas en varias universidades internacionales, arrojando conclusiones muy interesantes.  Uno de estos estudios, longitudinal y en profundidad, abarcando todos los niveles socio-económicos, ha salido del Positive Psychology Center de la Universidad de Pennsylvania.  Está cambiando actitudes respecto a la formación de alumnos para que puedan ser exitosos en la vida.  Martin Seligman y Angela Duckworth en este estudio demuestran cómo la autodisciplina cuenta más que la inteligencia (I.Q.) para el éxito en una gran variedad de medidas.  En otro estudio de Duckworth con Christopher Peterson de la Universidad de Michigan, se demostró que la perseverancia y la pasión por metas de largo alcance son también más decisivas para el éxito que la inteligencia y la minuciosidad.

Estos investigadores han hecho equipo con 2 escuelas en Nueva York, uno público y el otro privado, para seguir numerosas promociones de alumnos y verificar sus conclusiones. Han podido observar que sí, la autodisciplina y la perseverancia son importantes, pero con ellos van de la mano en el éxito a todo nivel otras propiedades de carácter importantes y que son: la gratitud, la esperanza, el sentido de  humor, el entusiasmo, el amor y la inteligencia social.

Estas 8 propiedades, valores o virtudes, como se quieran llamar, son reconocibles en toda cultura como valores preciados y atractivos.  El individuo que posee y practica estos valores no solo será una persona exitosa, sino también se sentirá como una persona valedera, una persona con confianza, no obstante su nivel de inteligencia o sus estudios. 

Es entonces urgente aplicarnos como nación y asegurar la formación de nuestra juventud en estas características que son parte de la cultura humana universal, juntos a la valentía, la lealtad, la generosidad, y la veracidad.

Insisto en destacar que los valores aquí enumerados son universales y se han reconocido como virtudes en cada cultura humana durante todas las épocas de la historia universal.  Esto significa que están de alguna manera arraigadas en la organización cerebral de todo ser humano. De hecho, incluso los criminales y otros que han caído fuera de las normas de la vida comunitaria, ven sus actos como encajando de alguna manera dentro de los valores que son estimados por toda persona.

Importante sobre el cerebro humano

Antes de seguir, debemos recordar una verdad neurológica de vital importancia. La plasticidad cerebral del ser humano significa que tiene un potencial inmenso, y es en los primeros años que cada cerebro se va especializando, entre los miles de millones de posibilidades latentes en el cerebro nuevo.  Esta especialización depende de las estimulaciones que recibe.  Este conocimiento relativamente nuevo sobre el desarrollo cerebral es clave, porque de la misma forma en que un bebe que no oye hablar en sus primeros 24 meses, nunca aprenderá a hablar, así mismo los niños que no aprenden un raciocinio lógico de valores en su niñez y adolescencia, tendrán gran dificultad para la vida comunitaria positiva cuando adultos.

El potencial para entender el lenguaje humano es una capacidad importantísima y se desarrolla con gran naturalidad, no importa la lengua que rodea al bebe. Pero se ha comprobado como verdad científica que si el bebe no tiene oportunidad de oír hablar en sus 2 primeros años, la ventana de oportunidad para el lenguaje cierra y ese cerebro no podrá adquirir esa destreza, aunque otras sí, cuyas ventanas de oportunidad son de mayor duración.

Para la comprensión de los valores y la adquisición de las habilidades para vivirlos, también hay ventanas de oportunidad.  La obediencia y el orden se aprenden mejor de chiquito; la responsabilidad más tarde, como sabemos. El estudio de las ventanas de oportunidad para las virtudes de la convivencia ha sido objeto de mucha atención de docentes desde siempre, y desde Piaget, Isaacs y otros ha devenido prácticamente una nueva ciencia.

La vida rural que conocieron nuestros antepasados encerraba un ritmo determinado por factores inmutables como eran las estaciones de sembrar y cosechar, el clima, las necesidades del cultivo y de los animales y sobre todo la gran ley de causa y efecto.  Los niños y jóvenes aprendían sin darse cuenta todo lo que sabían sus padres, y aprendían la inevitabilidad de hacer las cosas como había que hacerlas. La misma sobrevivencia dependía de la autodisciplina y el cumplir con las normas de su condición de vida.

Todo esto ha cambiado, y niños y adolescentes viven en un mundo inestable, relativo, y ahora ‘virtual’. El realismo, el raciocinio lógico, y la lógica de la regla de oro ya no se aprenden automáticamente, sino que tienen que ser parte de una enseñanza deliberada.

Realidades de nuestro contexto social

En el trabajo arduo que hemos tenido, respondiendo a problemas sociales en áreas vulnerables de Venezuela, hemos descubierto unas realidades interesantísimas.

La primera ha sido de comprobar, en las circunstancias más variadas, y bajo las apariencias más desconcertantes, que toda persona quiere ser buena y exitosa, pero sobre todo significativa. Como comprobó el gran neurólogo y psiquiatra, Viktor Frankl, el deseo de la significación es el anhelo más fuerte de toda persona humana, aunque frecuentemente nos equivocamos acerca de donde encontraremos la significación en la vida. En la formación de niños y adolescentes es importante ilustrarles que la mayor forma de satisfacer ese anhelo a la significación está en saberse persona de integridad y razón. Nuestra experiencia con la justicia restaurativa refuerza esta teoría, y las experiencias del Proyecto Alcatraz son el ejemplo extremo de los cambios que pueden producirse en la persona, no obstante la profundidad de los errores en los cuales haya caído.

La segunda es que los valores universales: la valentía, la lealtad, la perseverancia, la solidaridad, la generosidad, la gratitud, la justicia, etc., son universales.  Es decir, toda persona humana entiende estos valores. Mencionando nuevamente a los jóvenes del Proyecto Alcatraz, podemos ver que en sus vidas cuando eran criminales buscaban ser valientes, relevantes, leales a los suyos, sacrificarse por su causa: todos valores, aunque mal entendidos y mal aplicados. El cambio en sus vidas se produce al entender la correcta aplicación de estos valores, dedicados al trabajo positivo en equipo, y transformando el liderazgo negativo en liderazgo positivo.

La tercera realidad que hemos comprobado es que si se enseñan los valores a las edades apropiadas, estos son aprendidos con facilidad y alegría por niños y adolescentes.  Muchos años y muchas vidas se ahorran cuando podemos llegar a trasmitir la lógica de los valores a tiempo y de acuerdo a lo que hoy se llama las ventanas de oportunidad.  La Neurología moderna nos brinda la posibilidad de entender la plasticidad cerebral y las enormes riquezas para la educación, si se aprovechan estos momentos a tiempo.

Entender la plasticidad cerebral es sencillamente entender que mientras está en crecimiento, el cerebro se desarrolla según la estimulación o desafíos que se le presentan.  Esto explica porque los niños tienen mayor facilidad que los adultos para aprender idiomas, instrumentos musicales, u otras destrezas físicas o mentales.

Igual que las idiomas, la música o cualquier otra actividad….pero más importante que todas ellas……la lógica de los valores para la convivencia también se deben aprender según las ventanas de oportunidad que nos brinda el desarrollo cerebral.

Llevar la teoría a la práctica

En 1985 Provive se asignó la tarea de conseguir la fórmula para lograr esta enseñanza de forma continua desde los 6 años hasta el final de la pubertad. Tenía que abarcar los valores de la convivencia y de la sana sexualidad. Tenía que tener una base antropológica, no religiosa ni sociológica, para ser aplicable en todas partes. Un currículo de 1 hora semanal, fácil de utilizar en clase y tan atractivo que fuese impuesto por los mismos alumnos, y con una guía para el maestro para facilitar su aplicación por el docente, el aliado natural de este proyecto.

Luego de 15 años para su investigación y estructuración, en el año 2000 se lanzó Aprendiendo a Querer para alumnos del primer grado hasta último año de la escolaridad. Los 12 niveles de Aprendiendo a Querer utilizan una historia continua acerca de Carlos, su prima Alicia y su grupo de amigos, que cautiva la imaginación de los alumnos a la vez que los hace pensar y analizar su propia realidad.  A medida que avanza, y los caracteres crecen a la par de los lectores, el cuento pasa por las situaciones existenciales universales y el desarrollo de cada nivel psicológico.

Por la clásica vía pedagógica de un cuento, Aprendiendo a Querer va transmitiendo los valores universales, tales como la lealtad, la perseverancia, la generosidad, el sacrificio, la responsabilidad, el trabajo en equipo y el respetar su palabra. Se ha encontrado que el programa es rápidamente efectivo por la misma razón; que estos valores están inscritos en cada persona y son adoptados con alegría cuando son entendidos, no impuestos.

Para cada grado hay un texto atractivo para el alumno, ilustrado en colores, y un Manual para el Docente para ayudar a preparar actividades y discusiones en la clase.  A medida que el cuento progresa, los alumnos empiezan a entender la lógica básica de la reciprocidad y la integridad y como vivir estos valores en el día a día.

Cada libro tiene 35 capítulos para desarrollar una lección de 1 hora semanal durante todo el año escolar.  Su pedagogía está dirigida hacia los 3 niveles de la persona humana: instruyendo la inteligencia, apelando a las emociones e indicando acciones apropiadas.  La Regla de Oro, como eje transversal  (“Haz a los demás como quisieras que te hagan”), es la base del programa y la humildad, contrastada con la soberbia, es mostrada como una clave para el éxito, definitivamente la fórmula ganadora.

Aprendiendo a Querer es altamente participativo y una parte integral de este programa es ayudar a los docentes a fomentar la discusión constructiva y coherente en el aula.  Un tema subyacente es ayudar a los jóvenes a pensar inteligentemente acerca de opciones y consecuencias.

A edades apropiadas son llevados a pensar en la amistad, la familia, la comunidad, la presión de grupo, la atracción, el sexo y el amor…y sus implicaciones de lealtad, perseverancia, paciencia, compromiso, integridad y otras.  Al progresar por el programa, aprenden que los valores y las virtudes obedecen a una lógica, que forman un sistema coherente y que abren un mundo de posibilidades de éxito, de felicidad y de progreso.

A medida que los jóvenes van leyendo episodios con los cuales se pueden identificar, reflexionan y discuten con sus pares lo que harían en situaciones similares.  El programa resulta muy popular en sectores muy deprimidos como también en escuelas privadas, en localidades rurales como urbanas.

Respuestas a esta idea sensata

La respuesta a este primer esfuerzo por enseñar de forma antropológica, no ideológica y con contenidos basados en una historia cercana, en vez de presentarlo como una materia formal de estudio, ha sido excelente.

En 7 escuelas bolivarianas del Municipio Revenga, donde 4.000 alumnos cursaron Aprendiendo a Querer del 2009 al 2013 en un proyecto patrocinado por la Unión Europea y validado por la Zona Educativa, los directores y docentes notaron:

  • Mejora del clima escolar.
    • Disminución de la violencia escolar.
    • Disminución de la deserción escolar.
    • Disminución del índice de embarazos en adolescentes.
    • Mayor desarrollo personal en nuestros jóvenes.
    • Aumento de la motivación docente.
    • Mayor participación de la familia en la vida educativa de los hijos.

Con esto se comprueba que formar a los niños y adolescentes en aquellos valores de la convivencia que requiere una sociedad no es una tarea imposible, sino que solo se necesita una herramienta adecuada, y la decisión de aplicarla. 

La formación de Capital Humano y de Capital Social es urgente para enderezar las cargas de una sociedad dividida por las desigualdades, la injusticia social y la perdida de la cultura ciudadana.  Esta formación aplica imperiosamente a una juventud de donde saldrán los líderes, padres, madres y gobernantes de la nación en un futuro cercano.

Aprendiendo a Querer ha ofrecido, y sigue ofreciendo, nuevos horizontes de solidaridad y desarrollo personal y social. A través de estos cursos, se está demostrando cómo, con el desarrollo armónico del talento humano natural, las personas de cualquier edad son capaces de promover el compromiso común para la construcción de una sociedad donde prevalece el bien común para todos.

Cuando aparecieron las vacunas contra las implacables y mortales enfermedades infantiles, las sociedades se dedicaron a aplicarlas, venciendo las epidemias. Con el mismo tesón deben aplicarse a la formación en valores de su juventud cada sociedad donde las epidemias de la corrupción y de la violencia victimizan a sus habitantes. En Venezuela estamos comprometidos a ello, e invitamos a todos a unirse en este esfuerzo por salvar nuestra cultura.

Nota final

Rebasando las fronteras de Venezuela, Aprendiendo a Querer está en escuelas por toda América Latina. También existe en Brasil en Portugués con el nombre Caminhos de Vida desde 2010.

En Ingles es publicado con el nombre Alive to the World.

En Corea la casa editorial KYOYOOKKWAKSA está preparando una edición en Coreano

Títulos de los textos por edad: 5-6 años: Empiezo a Conocerme; 6-7 años: Creciendo Feliz; 7-8 años: Somos un Gran Equipo; 8-9 años: Que Bueno es Compartir; 9-10 años: Diferentes y Complementarios; 10-11 años: ¡Amistad!; 111-12 años: Hacia la Madurez; 12-13 años: Construyendo mi personalidad; 13-14 años: Construyendo mi futuro; 14-15 años: Hechos para amar; 15-16 años: Mi futuro es importante hoy; 16-17 años: Frente a las Grandes Decisiones, y 17-18 años: Listos para el Futuro.

                                                            www.proyectoalcatraz.org