Bajo el nombre de Caminhos de Vida, la Conferencia Nacional de Obispos Brasileros (CNBB) ha lanzado el programa Aprendiendo a Querer en 5 Estados de ese enorme país.
La CNBB, en un gesto de integración nacional, invitó autoridades públicas de educación a unirse a educadores católicos a asistir al curso de 4 días que les diera en el gran colegio Marista de Sao Paolo el equipo de PROVIVE, traídos desde Venezuela para ese fin.
Los 95 educadores llegaron de los Estados de Pará, Paraná, Minas Gerais, Mato Grosso do Sur y Sao Paolo. Destacándose entre ellos estaba la Dra. Maria Isabel Faria, Secretaria de Estado de Educación de Sao Paulo. Con 73 escuelas públicas a su cargo y 80.000 estudiantes, es también la Coordinadora de Estado de Normas Pedagógicas, CENP. La Dra. Faria había revisado los textos de Aprendiendo a Querer y el 25 de Abril de este año los certificó y aprobó para uso en el Proyecto Político Pedagógico del Estado de Sao Paolo.
Es de notar que de los muchos cursos en sexualidad y valores que existen en Brasil y otros países, Aprendiendo a Querer es el único que ha recibido esta certificación y aprobación.
De Sao Paolo con la Dra. Faria, 11 de sus docentes y directores de colegio hicieron el Curso para Docentes en esa pedagogía especial que acompaña Aprendiendo a Querer/Caminhos de Vida, impartida por el Lic. Edgar Garcia y Lic. Sandilly Echeto, ambos de Caracas.
Como principal programa en su política de Educación para el Amor, Caminhos de Vida es una contribución de los Obispos a todos para retomar el área de los valores y las virtudes en la educación.
Originando en Venezuela en el año 2000, Aprendiendo a Querer es un programa de 12 niveles, diseñado para el uso escolar y ha comprobado entusiasmar a los alumnos. Su formato es el de una animada novela de 35 capítulos por año (una hora semanal) que se dirige al nivel existencial de cada edad y que permite al alumno examinar su situación y actuación a la luz de los valores y anti-valores del caso.
La experiencia en Venezuela y otros países hispano-parlantes de América ha mostrado que Aprendiendo a Querer tiene un efecto transversal que trae muchos beneficios a los colegios donde está presente. Los directores de las escuelas reportan una marcada reducción en la violencia escolar y una renovación en el liderazgo docente, mientras las maestras informan resolución de conflictos por vía pacífica.
El lanzamiento en Brasil consiste en un gran piloto de 7.500 alumnos situados en sitios tan diversos como Sao Paolo, Londrina, un área de gran pobreza y violencia, Campo Grande, Belen, Albaetetuba y Alfenas.