Por Christine de Vollmer.
De nuevo hay quien agita para despenalizar el aborto de los niños venezolanos.
¿Quién? y ¿porque?
Es bien sabido que en Argentina recientemente, casi llegó a legalizarse el aborto. ¿Qué pasó? Interesante.
De hecho, las presiones venían de los mismos actores de siempre en esta materia: los intereses en Estados Unidos que gobiernan las decisiones financieras internacionales. El Presidente Macri sintió muy fuerte los ofrecimientos, por no decir el chantaje, de la FMI y probablemente del Banco Mundial.
Por razones ignominiosas, estas agencias monetarias, en lo que ven un país en dificultades, les ofrecen ayudas, monedas duras, etc., a cambio de que legalicen la muerte de sus no-nacidos, y el “matrimonio gay”. Esto no es nuevo y todos lo saben.
Pero, ¿qué pasó en Argentina? Macri, el trato hecho, logró que pasara la aprobación del aborto por Diputados y ya estaba seguro de la mayoría del Senado. Para su consternación, el pueblo Argentino, viendo el aborto casi un hecho, reaccionó y mandó un mensaje fuerte a sus Senadores, quienes obedecieron a sus representados y votaron “NO”.
En Venezuela, algunos agentes infiltrados en la Asamblea están trabajando en la oscuridad para lograr lo que quieren las Agencias Internacionales. Tienen la esperanza de que la situación financiera caótica que estamos padeciendo ponga, a la larga, el gobierno de rodillas ante el FMI, y tendrán todo listo para que Venezuela baje la cabeza y acepte legalizar el crimen del descuartizar los niños en el vientre materno. Que acepte la imposición de esta industria multimillonaria de la IPPF con todos sus intereses.
Aquí las madres requieren hombres responsables y servicios confiables de salud y educación para sus lindos y talentosos hijos. No están añorando el aborto de sus hijos. Yo, al menos, apuesto que nuestro pueblo no sea menos que Argentina en amor a sus hijos, que son el futuro de la nación, ni que nuestro gobierno entre en ese juego servil.